
El trío de mujeres no necesitan deconstruirse, pues el entretenimiento que hacen es catarsis, comentó Natalia Lane, activista por los derechos de las personas trans


Mérida, Yucatán, a 2 de mayo de 2023.– Wendy Guevara, Paola Suárez y Kimberly Irene, “La más preciosa”, mejor conocidas como “Las Perdidas”, se visibilicen públicamente, hagan bromas y se rían de su condición es apostarle a la vida y al amor. El entretenimiento que hacen ellas es liberador y parte de la visibilidad trans, opinó Natalia Lane, activista por derechos de las personas trans y trabajadora sexual.
Así como “Las Perdidas” tienen un público familiar y seguidores, también tienen sus detractores dentro de los colectivos LGBT, quienes las acusan por promover una imagen errónea de las mujeres trans o la transfobia. Pues muchas veces, cuando bromean, se refieren entre ellas como “jotas”, en masculino o, lo que podría ser una ofensa para la comunidad trans, mencionar que pese a las cirugías o reemplazo hormonal no son mujeres.
Al respecto, la integrante del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación en Ciudad de México (Copred) señaló: «Creo que pedirles que sean deconstruidas y politizadas, es un poco injusto para sus historias de vidas. Ellas hacen lo que puede con lo que tienen y nadie está en la obligación de educar a nadie. Para eso existen espacios como el activismo y de la organización civil».
Sobre el humor que manejan las guanajuatenses, Natalia Lane consideró: «No todo el tiempo podemos estar serios y serias en los espacios. Creo que el humor es parte de los procesos catárticos; el humor es político también. El poder tener la capacidad de reírnos de nosotras mismas es importante».
A quienes interpelan a “Las Perdidas”, comentó, quizá no entienden que ellas no tuvieron herramientas que otras personas trans. «Ellas son quienes son y me parece injusto que las coloquemos en un lugar para cuestionarles lo que hacen, cuando ellas son compañeras que ejercieron al trabajo sexual, han sobrevivido a la precariedad, violencia sexual y creo, más que juzgar a las personas trans y decirles cómo vivir, simplemente respetarlas».